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Nội dung text Volumen 22.pdf


Capítulo 1 Un castillo que brillaba en un color amarillo-rojizo flotaba en la distancia del cielo violeta. Han pasado dos meses desde que se implementó el renacido Aincrad, pero cuando miro desde la superficie del océano de Alfheim, todavía me siento cautivado por una sensación misteriosa. Simplemente no puedo creer que esta pequeña estructura, y el castillo flotante que alguna vez existió en los cielos de un mundo diferente, fueran realmente del mismo tamaño. Por supuesto, si extiendo las alas en mi espalda, y vuelo ascendiendo hacia el nuevo Aincrad en el cielo lejano, en poco tiempo, el castillo revelará toda su majestad inimaginable. Después de aterrizar en el primer piso desde la abertura en la circunferencia exterior, habrá un vasto paisaje con varias montañas y lagos. Supongo que caminar de un lado a otro llevará tanto tiempo como en el antiguo Aincrad. Mientras aún trataba de comprender eso, continué con mis propios pensamientos. Sobre estar atrapado dentro de ese castillo durante dos años. Sobre deambular por los páramos sin caminos, luchar contra monstruos atroces, encontrar a mucha gente para luego separarme de ellos. Sobre mi batalla con Heathcliff en el piso 75, donde ambos fuimos derrotados y el juego de la muerte llegó a su fin. Me preguntaba si eso de verdad era la realidad. O. Sobre aterrizar en Alfheim en busca de la dormida Asuna, y liberarla con éxito de la jaula de la malicia al final de un viaje corto pero agitado. Y ahora, sobre cómo estoy pasando días tranquilos junto con antiguos aliados y nuevos amigos, tanto en el mundo real como en el virtual. Nuevamente, me preguntaba si esto es una realidad. Mientras estaba rodeado de pensamientos interminables, miré en silencio el castillo flotante iluminado por el sol de la tarde, y... De repente, un fuerte ruido parecido a un cuerno estalló junto a mis pies. Las piernas de mi avatar perdieron terreno, ya que la textura grisácea del suelo tembló violentamente. Por reflejo, levanté los brazos y agarré la mano izquierda de Asuna con la derecha y la de Klein con la izquierda. −Woah, ¿Qué demonios?− Gritó Lisbeth. −Eso no puede estar pensando en dejarnos aquí ¿Verdad?− Gritó Klein. −Si así fuera, podríamos volar ¿Verdad?− Agil respondió con calma, y justo después.
El pequeño agujero en el suelo frente a nosotros se extendió de repente, y una gran cantidad de agua fue expulsada con la fuerza de un géiser. −Kyuuuuuu. −Hawawaaaaa. Estos gritos eran del pequeño dragón Pina que estaba sobre el agujero, y la pequeña Pixie Yui que montaba a Pina, respectivamente. Aunque la abrupta corriente de agua subió a no menos de cinco metros, en ese momento Pina extendió sus alas y restableció el equilibrio, flotando ligeramente sobre la parte superior de la fuente de agua. La risa alegre resonó, como si hubiera imaginado el grito de Yui hace unos segundos. Mientras usaba mi mano izquierda para evitar las pequeñas gotas que caían, intercambié miradas con Asuna, y ambos dimos una gran sonrisa al mismo tiempo. −Wow, salió como una marea, ¿eh? En ese momento, Asuna asintió y respondió: −¿Qué puedo decir? Es una Ballena, ¿sabes? Es verdad. El grupo compuesto por siete personas, entre ellas Asuna, Leafa, Silica, Lisbeth, Agil y Klein, y también Yui y Pina, viajaban por el mar, en la parte posterior de una ballena blanca gigante, una de un tamaño tan enorme que incluso un monstruo de la clase dios malvado huiría. Todos quisieron expresar su acuerdo con el comentario de Asuna y, cuando terminó el chorro de la ballena, Yui bajó del cielo y dijo mientras volaba al hombro izquierdo de Asuna: −Esto no significa que la ballena en el mundo real rocíe agua de su espiráculo. ¡Es solo cuando exhalan cerca de la superficie del mar, el agua del océano también es arrastrada! −¡¿Qué?!− Exclamaron las siete personas al unísono. Yui solo mostró su conocimiento enciclopédico habitual y su fuerte memoria, simplemente dijo −ejem− y colocó sus pequeñas manos sobre sus caderas. Mientras pensaba que su postura era encantadora, volví a mirar el castillo de acero flotante en el cielo nocturno. A medida que el nuevo Aincrad giraba alrededor de los cielos de Alfheim a una velocidad considerable, el contorno del castillo que vi hace un tiempo se hacía cada vez más pequeño. Inmóvil fijé mis ojos en la ubicación aproximadamente a una quinta parte del castillo desde la parte inferior, el lugar donde debería estar el piso 22 profundamente memorable.
Aunque, por ahora, solo se han abierto los primeros diez pisos, estoy seguro de que eventualmente llegaremos al piso 20 y más allá. Cuando vuelva a ver la casa de troncos construida en las profundidades del bosque nevado, ¿podré creer de verdad? Creo que el antiguo Aincrad desapareció a la memoria distante. Y creo que el mundo donde los juegos deben jugarse regresó. La ballena blanca nos llevó desde la isla Thule en el mar suroeste de Alfheim hasta una playa en el territorio Sylph. Luego, con una voz que sonaba como una tuba gigante, nos incitó a bajar. Después de vernos salir de su espalda con seguridad y aterrizar en la playa de arena blanca con una expresión amable en los ojos, giró tranquilamente y nadó hacia el brillante sol rojo del atardecer en el horizonte, en compañía de unos delfines. −¡Señor ballena muchas gracias! ¡Déjanos montar en tu espalda en alguna otra ocasión, okaaaaaay! En respuesta a la voz de Yui, la ballena blanca lanzó una columna de agua muy alta una vez más, y su gran cuerpo se hundió poco a poco en el océano. En poco tiempo, ya no se podía ver. Yui estaba sentada en el hombro de Asuna, bajó suavemente las manos ya que había estado saludando cariñosamente. Mientras sonreía, llamé a esa cara que se veía un poco solitaria. −Estoy seguro de que lo verás de nuevo algún día. La misión en ese entonces parecía indicar que continuaría de alguna manera. −¡Oh, quédate ahí, Kiri-no-ji1 ! La voz fuerte que me interrumpió y estropeó la atmósfera de la despedida era, por supuesto, la de Klein. Mientras se rascaba la cara sin afeitar, continuó con una expresión que no se podía entender. −¿Qué rayos pasó en esta misión? Como la sirena que resultó ser un anciano, el anciano que resultó ser un pulpo gigante, luego el pulpo gigante resultó ser el señor del abismo, y algo así sobre seres divinos; no entendí nada de eso. −La primera sobre la sirena fue simplemente invención tuya. Aunque le di un golpe por reflejo, yo tampoco podía dar una respuesta inmediata a las dudas de Klein. Mirando fugazmente a mis aliados, vi que la antigua demonio de la limpieza Asuna, la experta en mitología nórdica Leafa, el tanque intelectual Agil, así como Lisbeth y Silica, se habían cruzado de brazos y habían dicho −hmmm−. 1 Es un apodo que Klein le puso a Kirito.

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