Nội dung text 9 Manos a la obra.pdf
Reseñas 231 núm. 83 · año 38 · julio-diciembre de 2017 muy perturbador y sugerente, dado que se sabe que estas lenguas suelen emplearse con fines exclusivamente comunicativos en conversaciones y no tienen escritura. En el artículo, se analiza un poema compuesto y filmado por un poeta sordo en Lengua de Señas Argentina (LSA), y muestra cómo se emplea, por ejemplo, la metonimia al hablar de personas y autos que van y vienen, sin detenerse, con lo cual el poema está aludiendo a una comunidad indiferente. En el poema también aparece recurrente- mente un muro, pero que no es inanimado sino que se le atribuyen propiedades de la naturaleza, es un muro-ajenidad, un muro-transformación, un muro-claridad. Descubrir que es posible crear poesía en lengua de señas es muy motivante para profundizar en el estudio de los recursos estructurales creativos con los que cuentan estos sistemas signantes. La comunidad sorda El primer trabajo de este apartado es de Jordi Serrat; en él, el autor hace varias propuestas para mejorar la comunicación mediática de la comunidad sorda, y hace referencia especial al contexto de España. Serrat comienza por preguntarse de qué manera perciben las noticias las personas sordas, es decir cómo estas personas decodifican toda la información de actualidad que suele presentarse en los distin- tos noticiarios, básicamente televisivos, y con qué déficits la reciben. Me parecen interesantes algunas de las propuestas que apunta: impulsar un canal de televisión exclusivamente para sordos y hecho por sordos. Señala que la mayor parte de la comunidad sorda siente que es discriminatoria la forma como se ofrecen las noticias, dado que la versión traducida a lengua de señas suele presentarse en un pequeño recuadro, mientras que la pantalla exhibe en tamaño más grande al comunicador que habla. La razones esgrimidas son muy fuertes: los sordos sienten que podría ser al revés, dado que ellos necesitan una imagen más grande para poder ver bien todos los gestos y señas, mientras que a los oyentes les basta con el oído y casi no necesitan la imagen del comunicador. Este canal para sordos, obviamente, debería presentar información internacional, nacional, regional, deportiva, cultural, y debería manejar subtítulos. Otra propuesta es que fueran personas sordas, y no intérpretes, quienes presentaran los contenidos en lengua de señas; otra propuesta más es potenciar nuevas y distintas narrativas audiovisuales, dado que el componente visual que suele acompañar a la información no es percibido igual por los oyentes que por los sordos; a estos últimos les cuesta trabajo seguir al intérprete que está signando una información y, al mismo tiempo, seguir la información en mapas, videos y demás;