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Regulación del volumen efectivo El volumen del LEC debe ser regulado para mantener la presión arterial que es esencial para lograr una adecuada perfusión y función de los tejidos. El cuerpo regula el volumen del LEC monitoreando y ajustando el contenido total de NaCl. La osmolaridad del LEC se regula monitoreando y ajustando el contenido de H2O. Estos sistemas utilizan diferentes sensores, hormonas y efectores, pero lo que tienen en común es que varios de esos efectores se encuentran en el riñón. En el caso del volumen del líquido extracelular, el sistema modula la excreción urinaria de sodio, y en el caso de la osmolaridad, el sistema modula la excreción urinaria de agua. El sodio es el principal determinante del volumen del líquido extracelular. Al poco tiempo de la ingesta de sodio la osmolaridad extracelular habrá vuelto a sus valores normales, sin embargo, el volumen del líquido extracelular habrá variado. Para eliminar el exceso de volumen del líquido extracelular, el organismo deberá eliminar sodio. Lo que se censa el organismo es el volumen circulante efectivo. Este es un volumen sanguíneo funcional que causa una perfusión eficaz de los tejidos donde se encuentran los sensores del volumen del líquido extracelular. Existen diferentes tipos de sensores del volumen circulante de efectivo: Sensores vasculares: • Receptores de baja presión: o Atrio cardiaco o Vasculatura pulmonar • Receptores de alta presión: o Seno carotideo o Cayado aórtico o Aparato yuxtaglomerular Sensores en el SNC Sensores en el hígado Los sensores de la región torácica parecen ser los más importantes para censar una modificación del volumen del líquido extracelular.
En condiciones normales el volumen circulante efectivo generalmente varía directamente proporcional con el volumen del líquido extracelular y ambos parámetros son proporcionales al contenido corporal total de sodio. Sin embargo, hay situaciones fisiológicas y patológicas donde la proporcionalidad no se cumple. Situaciones fisiológicas: Efecto de la gravedad sobre el retorno venoso Al estar parados disminuye el retorno venoso, por ende, disminuirá la perfusión torácica. Por otro lado, al estar recostado luego de un tiempo el retorno venoso aumentará, con el consecuente aumento del volumen circulante efectivo. Este efecto también se puede visualizar en la inmersión en algunas horas en agua tibia ya que la presión hidrostática del agua comprime a los tejidos y por lo tanto los vasos de las extremidades inferiores, aumentando el volumen circulante efectivo censado. En las situaciones que se encuentra parado, la excreción de sodio disminuye, mientras que cuando se encuentra recostado o sumergido la excreción aumenta. Situaciones patológicas: insuficiencia cardiaca congestiva El volumen circulante efectivo es independiente del volumen del líquido extracelular. En este caso se produce una disminución del volumen minuto cardíaco que lleva a la reducción del volumen circulante efectivo. Esta reducción detectada por varios receptores desencadenará la retención de sodio aumentando así el volumen del líquido extracelular, y luego la situación empeora llegando a la formación de edemas. Regulación del VCE Si el volumen circulante efectivo disminuye se estimula: • SRAA • SNS • HAD Todos estos efectores reducirán la excreción de sodio con el consecuente aumento del volumen del líquido extracelular. Si el volumen efectivo aumenta se estimula: • Factor natriurético atrial que promueve la excreción de sodio y la consecuente disminución del volumen del líquido extracelular.
Regulación de la osmolaridad del LEC La osmolaridad se define como la masa de solutos expresada en osmoles por cada litro de solución. Si se considera el compartimiento corporal total su osmolaridad sería la relación entre la cantidad total de los osmoles corporales y el volumen de agua corporal total. La cantidad de osmoles totales no varía en un adulto sano, salvo por causas patológicas. Existen receptores localizados en el hipotálamo que envían señales áreas del cerebro controlando la sed y la secreción de la hormona antidiurética. Se aumenta la osmolaridad, los osmorreceptores disparan, por un lado, el mecanismo de la sed, y por otro lado controlarán el aumento de la hormona antidiurética, disminuyendo la excreción de agua por los riñones. El umbral para la liberación de ADH se encuentra alrededor de 280 mOsm. En general el cuerpo prioriza el volumen a expensas de la osmolaridad.